Sandra Garip es una fotógrafa y arquitecta dominicana cuya práctica se mueve con fluidez entre la observación urbana, el retrato, la documentación cultural y la poesía visual de la vida cotidiana. La luz ocupa un lugar central en su proceso fotográfico, Analyzando su su trabajo es una búsqueda guiada por la luz, permitiendo que la iluminación, las sombras y la atmósfera conduzcan su mirada a través de calles, festivales y encuentros humanos. Sus imágenes revelan una sensibilidad hacia la estructura, el ritmo, la geometría y la presencia humana dentro de los entornos construidos. A lo largo de su obra ha fotografiado la vida en las calles, las tradiciones carnavalescas, rituales, festivales y encuentros humanos íntimos, creando imágenes que equilibran disciplina formal con una calidez emocional. Muchas de sus fotografías dependen de composiciones cuidadosamente observadas, donde la estructura arquitectónica enmarca la espontaneidad de la vida humana. 

Garip ha explicado que la fotografía entró de manera seria en su vida aproximadamente una docena de años antes de su entrevista en 2021, primero a través de su fascinación por los amaneceres y atardeceres del Caribe, lo que dio lugar a una exposición temprana realizada con una pequeña cámara compacta. A partir de ahí, las redes sociales y su participación en grupos fotográficos ampliaron sus intereses, especialmente hacia la fotografía de conservación, donde fotografiar aves en movimiento se convirtió, en sus palabras, en “una escuela para aprender el tiempo, la luz y el movimiento”. Esta progresión es importante para comprender su obra: en lugar de llegar a la fotografía a través de una formación institucional estricta, su práctica parece haberse construido a partir de la curiosidad, la repetición, la experiencia de campo y la observación sostenida. Durante la última década, Garip ha desarrollado una práctica fotográfica constante que ha evolucionado desde una exploración personal hacia una presencia visible dentro de los circuitos fotográficos dominicanos e internacionales.

Un hilo central en su fotografía es la calle. Según sus propias palabras, se enamoró de la fotografía de calle mientras viajaba internacionalmente a partir de 2014, y conecta esa atracción directamente con la arquitectura. Como ella misma explica: “La calle es onírica. Es el lugar donde la arquitectura y las personas se encuentran constantemente.” Esa sensibilidad ayuda a explicar por qué sus fotografías suelen sentirse compuestas sin volverse rígidas. Incluso cuando trabaja con situaciones espontáneas, sus imágenes se distinguen por su orden, geometría e intimidad. Un artículo de 2021 sobre su trabajo destacó precisamente ese rango, describiendo fotografías que van desde escenas cotidianas cuidadosamente estructuradas hasta retratos urbanos marcados por cercanía y sensibilidad.

Sus temas han sido amplios, pero ciertos motivos aparecen una y otra vez en los textos de exposición: la fotografía de calle, “su gente”, el carnaval dominicano, los festivales y los rituales. Su propia declaración artística para Almas subraya que, aunque realiza fotografías por disfrute personal, se siente más satisfecha cuando la imagen provoca emoción en el espectador, señalando que “la imagen solo se siente completa cuando provoca emoción en quien la observa”. Esta afirmación es reveladora porque sitúa la emoción, y no solo la estética o la documentación, en el centro de su práctica.

Uno de los focos más claros de su trayectoria pública es Almas, un cuerpo de trabajo centrado en el retrato que se convirtió en su exposición individual más conocida. Los retratos de Almas suelen aislar el rostro humano en momentos de intensidad silenciosa, enfatizando la expresión, el gesto y la presencia psicológica del sujeto. Centro de la Imagen presentó Almas el 16 de marzo de 2021 y la describió como una artista “obsesionada con la magia de la fotografía”, con una práctica fundamentada en la imagen de calle y la presencia humana. Instituciones como Centro de la Imagen han desempeñado un papel clave en la presentación y contextualización de su obra dentro del discurso más amplio de la fotografía dominicana. Posteriormente, referencias internacionales y festivales continuaron identificando Almas como su exposición individual más reciente, subrayando su importancia dentro de su trayectoria. La serie también permaneció visible más allá de esa exposición: en PhotoImagen 2022, su obra Almas 2013–2020 fue exhibida en el Museo de Arte Moderno dentro de Mujeres al lente en la fotografía dominicana, y la prensa la destacó como una de las piezas memorables del festival.

El historial de exposiciones de Garip muestra una presencia sostenida tanto en circuitos fotográficos dominicanos como internacionales. Según su perfil en los Siena International Photo Awards, ha participado en numerosas exposiciones colectivas a nivel nacional e internacional, incluyendo una invitación de la Embajada de la República Dominicana en Washington, D.C., para participar en Transitional Bodies durante FotoWeek DC. Su obra también fue seleccionada para la 27ª, 28ª, 29ª, 30ª y 31ª Bienal Nacional de Artes Visuales en el Museo de Arte Moderno de la República Dominicana, una notable señal de continuidad y reconocimiento institucional a lo largo del tiempo.

Su vínculo con los grandes eventos de fotografía dominicana se extiende más allá de una sola exposición. En PhotoImagen 2022, Garip participó no solo con Almas sino también en Migrar la Mirada en Quinta Dominica, junto a otras figuras importantes de la fotografía dominicana, bajo la curaduría de María Elena Ditrén. También apareció dentro de la conversación más amplia en torno a PhotoImagen 2024, que reunió a más de 200 artistas participantes en la República Dominicana.

Los registros de prensa y exposiciones también muestran que Garip ha estado profundamente vinculada a los temas culturales dominicanos, especialmente al carnaval. En 2014 participó en Colores de Carnaval, una exposición organizada por Autozama, donde la cobertura periodística destacó el esfuerzo de los artistas por transmitir el espíritu del carnaval, la creatividad del cuerpo y su importancia como marcador de la identidad dominicana. En esa exposición Garip presentó la obra Sucesor. Sus imágenes del carnaval también aparecieron en contextos institucionales más amplios: Centro de la Imagen señala que participó con imágenes del carnaval dominicano en Transitional Bodies en Washington y que obras relacionadas con el carnaval también fueron seleccionadas para bienales dominicanas.

En etapas anteriores de su carrera expositiva, Garip también formó parte de Momentos de vida en Hemingway, una exposición de 2009 en el Club Hemingway Starfish Resorts, y en 2017 participó en la muestra Los Almendrones en Altos de Chavón, junto a Clara Martínez Thedy, Mary Rosa Jiménez y Carlos Acero. Esta exposición se centró en los autos clásicos de Cuba, lo que sugiere otra dimensión de su práctica: una mirada atenta no solo al retrato y la vida urbana, sino también a la memoria cultural, la estética vernácula y la vida visual del Caribe.

En términos de reconocimiento, Garip ha recibido el Premio Nacional de Fotografía en Blanco y Negro Natalio Puras (Apeco). Los registros públicos también indican distinciones FIAP: Centro de la Imagen señaló en 2021 que poseía EFIAP/silver, mientras que su perfil en Siena posteriormente la identifica como EFIAP/gold, lo que sugiere un avance en esa distinción con el tiempo. El perfil de Siena también señala que una de sus imágenes fue seleccionada como Remarkable Work en los Siena Awards 2019 y que participó en la Creative Open Air Exhibition del festival en 2023. Su participación en festivales y exposiciones internacionales refleja la creciente visibilidad de los fotógrafos dominicanos en los circuitos globales de fotografía.

Su presencia en la comunidad fotográfica también se refuerza a través del servicio institucional. Biografías públicas indican que ha servido como jurado en concursos de fotografía, y Centro de la Imagen la identifica como Secretaria General de la directiva de Fundación Fotogrupo RD. También aparece en una publicación de Centro de la Imagen sobre la historia de Fotogrupo, conversando con otros miembros sobre las cuatro décadas de la organización, situándola no solo como artista expositora sino también como una figura que participa en la evaluación, el diálogo y la construcción del campo fotográfico dominicano.

Su obra está marcada por la inteligencia compositiva de la arquitectura y la sensibilidad de la fotografía de calle, moviéndose entre lo cívico y lo íntimo, lo ritual y lo espontáneo, donde la presencia humana transforma el espacio que habita. Más que registrar superficies, su mirada se centra en los encuentros: rostros, cuerpos y momentos cotidianos donde arquitectura y vida se entrelazan. En trabajos recientes, visibles incluso en sus publicaciones más actuales, su práctica parece abrirse hacia territorios cercanos a la fotografía de arte (fine art), con composiciones más contemplativas donde la luz y la forma adquieren un protagonismo mayor, revelando una mirada cada vez más atenta al silencio, al espacio y a lo que ocurre entre ambos.

IG / Website:@sandragarip

¿En qué país vives? República Dominicana

¿Cómo te defines como fotógrafa? ¿Te identificas más con la fotografía de retrato, maternidad, paisaje, fotografía de calle u otro estilo? ¿Por qué?

En la actualidad la fotografía de calle es lo mas común en mi trabajo, me encanta caminar con la cámara a donde la luz me lleve, atrapar momentos espontáneos y emociones que se cruzan en el camino, sin poses, en un contexto sociocultural, político y ecológico caribeño.

¿Con qué cámara comenzaste a hacer fotografía y qué cámara usas hoy en día? ¿Cómo ha influido esta evolución en tu estilo y técnica?

Comencé con una Nikon Coolpix. Con ella aprendí a manipular los comandos de una cámara y disfrutar la magia de la fotografía con amaneceres y atardeceres en la playa. Luego una Nikon DX con lentes largos con la que me dediqué a la fotografía conservacionista,  aprendí a desenfocar en movimiento y a congelar las alas de un ave en vuelo,  creo fue mi mejor escuela. Luego empecé a interesarme con la calle y pasé a una full frame Nikon con varios lentes cortos y fijos. Luego decidí cambiar a una Leica sin espejo, me interesaba tener solo una cámara pequeña y liviana con un lente corto para andar mas cómoda y desapercibida.

¿Qué impacto ha tenido tu identidad dominicana en tu visión y estilo fotográfico?

Aunque viajo mucho a callejear en otros países, República Dominicana es mi preferido para hacer fotografías. Me gusta convertir la cotidianidad dominicana, de ordinaria a extraordinaria con enfoques artístico y documental. También desarrollar vínculos de contexto sociocultural, con una mirada afrodescendiente, decolonial y ecológica del Caribe que nos ocupa.

Como mujer dominicana en la fotografía, ¿qué desafíos has enfrentado y cómo los has superado?

Mi trabajo fotográfico ha sido muchas veces reconocido y premiado tanto a nivel nacional como internacional, en nuestro país los reconocimientos fueron más un asunto de hombres, un arte gobernado por la mirada masculina.

¿Cómo sientes que tu fotografía destaca por encima de las demás?

No siento eso. Todo el que es dedicado a la fotografía tiene fotos a destacar. Creo que la mejor de mis fotos no la he logrado todavía. Está por hacerse.

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Leslie Martinez