Para Yaisa Grassals Castillo, la fotografía es, ante todo, una manera de conectar: con la naturaleza, con lo cotidiano, con otras personas y con realidades que muchas veces permanecen fuera de nuestra mirada.
Mientras estudiaba fuera de la República Dominicana, compró su primera cámara y encontró en Central Park un refugio. Allí comenzó a acercarse de manera más consciente a la fotografía de aves y naturaleza. Poco después, las calles de Nueva York, su ritmo, su energía y su gente, se convirtieron también en una fuente de inspiración.
Al regresar a República Dominicana, realizó cursos de fotografía en Chavón que marcaron otro momento en su evolución: pasar de simplemente tomar fotografías a comenzar a construir imágenes con mayor intención.
Hoy, la fotografía de vida silvestre, particularmente de aves, y la fotografía de naturaleza ocupan un lugar fundamental en su práctica. Para Grassals, estar en la naturaleza funciona como una especie de reinicio. El canto de las aves, los minutos antes de la salida del sol, las puestas y los matices del paisaje continúan despertando su curiosidad como si los descubriera por primera vez. A través de estas imágenes busca promover la conservación, así como una mayor apreciación y valoración del entorno que nos rodea.
La fotografía de calle le ha enseñado algo diferente pero complementario: no solo ver, sino observar. Prestar atención a aquello que ocurre todos los días, encontrar significado en lo cotidiano y dar visibilidad a situaciones, personas y momentos que fácilmente podrían pasar desapercibidos.
Esa necesidad de observar y visibilizar también conecta directamente con otra parte esencial de su vida: los derechos humanos.
Grassals estudió Derecho motivada por su interés en la promoción y protección de los derechos humanos. Es egresada de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y posee una maestría en Derechos Humanos de Columbia University. Con el tiempo, encontró en la fotografía otro lenguaje desde el cual continuar ese trabajo.
Para ella, la cámara puede convertirse en un canal para acercarnos a situaciones que quizás nos resulten ajenas, sensibilizar, generar conciencia e invitar a la reflexión. También puede motivar a otros a convertirse en agentes de cambio dentro de sus propias comunidades.
Esta relación entre fotografía, comunicación y derechos humanos también estuvo presente durante su trabajo con la Fundación Tiziano De Stefano, donde se desempeñó como Directora de Operaciones, Proyectos y Comunicaciones, además de redactora.
Junto a Fundación Tiziano De Stefano participo en el desarrollo creativo de proyectos como Sin etiquetas: retratos humanos y Que una mascarilla no quite tu sonrisa. Grassals estuvo a cargo de la redacción de los ensayos que acompañaron estos proyectos y participó en su conceptualización, mientras que las fotografías fueron realizadas por Tiziano De Stefano.
Esta experiencia refleja otra dimensión de su relación con la imagen: no únicamente desde la creación fotográfica propia, sino también desde la investigación, la escritura, la conceptualización y el desarrollo de proyectos visuales vinculados a temas sociales y de derechos humanos.
Grassals también ha desempeñado un papel importante en la presencia de @24HourProject en la República Dominicana. Como embajadora en Santo Domingo, junto a fotógrafos y colaboradores locales, ayudó a impulsar la participación dominicana y a conectar a fotógrafos del país con esta comunidad internacional.
Antes de que el proyecto contara con representación en otras ciudades, su labor ayudó a fortalecer una presencia que trascendía Santo Domingo. Hoy, con la incorporación de Santiago, 24HourProject continúa creciendo sobre el camino construido por quienes durante años han participado, organizado y representado a la República Dominicana.
Su propia fotografía también ha trascendido fronteras a través de esta comunidad, incluyendo su participación en exposiciones internacionales vinculadas a 24HourProject.
A primera vista, fotografiar un ave al amanecer, observar una escena cotidiana en una calle o utilizar la fotografía para acercarnos a temas relacionados con los derechos humanos podrían parecer prácticas muy distintas. En el trabajo de Yaisa Grassals Castillo, sin embargo, parten de un mismo lugar: prestar atención.
Prestar atención a aquello que damos por sentado. A lo que necesita ser protegido. A las historias que no siempre vemos. A las personas que merecen ser reconocidas.
Porque para Yaisa, la fotografía puede documentar, sensibilizar, preservar y transformar.
Pero, sobre todo, es un medio para conectar.
IG / Website: @yaisagrassals
¿En qué país vives? República Dominicana
¿Cómo te defines como fotógrafa? ¿Te identificas más con la fotografía de retrato, maternidad, paisaje, fotografía de calle u otro estilo? ¿Por qué?
Me defino como una persona amante a la fotografía y que ha encontrado en ella un espacio para ser, crecer, descubrir, visibilizar, comunicar, aprender, aportar y transformar. Me identifico con la fotografía de vida silvestre, en especial de aves, y de naturaleza. La naturaleza es mi lugar de reset, mi espacio para desconectar y conectar conmigo misma… el canto de las aves, el momento previo a la salida del sol, las puestas, los colores y matizes de la naturaleza me llenan, despiertan mi curiosidad y los disfruto cada día como si fuese la primera vez. También la fotografía de calle, con ella he aprendido a observar, no solo ver, sino a prestar atención y apreciar el día a día, lo cotidiano.
¿Puedes nominar a una fotógrafa dominicana que no resida en la República Dominicana, o alguna que creas que debería recibir más atención por su trabajo? Incluir IG
Nominaría a Tamara Valdez San Pedro (@tamaravaldezsp). Tamara reside en RD, más allá de su labor como fotógrafa, es su trabajo por llevar la misma (y las artes en general) a los niños de diversas comunidades, que de otra forma no pudiesen tener acceso a ello, a través del proyecto Click Cultural RD (@pequesfotografos). Enseñarles el valor del arte y la fotografía como herramientas de cambio, promoviendo el desarrollo de su creatividad y su capacidad de observación e impulsándoles a ser agentes activos en sus respectivas comunidades.
¿Qué te inspiró a convertirte en fotógrafa y cómo ha evolucionado tu estilo a lo largo del tiempo?
Mi introducción al mundo de la fotografía inicia con mi papá. Papi coleccionaba cámaras y le encantaba tomar y tomarnos fotos cuando pequeños… también gracias a papi nace mi amor por la naturaleza, recuerdo que siempre esperaba por la ventana que se asomaran los carpinteros a las cuatro palmas que habían frente a casa, nos llevaba al malecón a ver las olas y puestas de sol. Con el paso del tiempo, y con mi cel, comencé a tomar fotos a los atardeceres, las nubes en el cielo, todo lo que me llamara la atención en la calle. Cuando me fui a estudiar fuera, compré mi primera cámara. Central Park era mi refugio y poco a poco, con mayor conciencia, comencé a adentrarme en la fotografía de aves y naturaleza… ya luego las calles de NYC, el ritmo de vida, la vibra y la gente, se convirtieron en fuente de inspiración. Al regresar a RD tomé unos cursos básicos en Chavón que me fueron formando para no solo tomar fotos sino crear. Mi intención, mediante la fotografía de aves y naturaleza es promover la conservación, la apreciación y valoración de lo que nos rodea. Igual con la fotografía de calle, promover el valor de lo cotidiano y dar visibilidad a aquello que muchos ignoran.
¿Con qué cámara comenzaste a hacer fotografía y qué cámara usas hoy en día? ¿Cómo ha influido esta evolución en tu estilo y técnica?
Mi primera cámara per se, fue una Sony Cyber-Shot. Un regalo de mis padres.
Pero con la que realmente comencé a hacer fotografía fue con la Nikon D5200. Actualmente tengo una Nikon D7200 y una Z50. La D7200 la adquirí luego de mi primer curso en Chavón.., una gran herramienta (y buget friendly) para un nivel intermedio en wildlife photography. Esa cámara, combinada con algunos lentes telefoto, me ayudaron a “ampliar mis horizontes”, por así decirlo, en el mundo de la fotografía de vida silvestre; permitiéndome adentrarme en espacios que antes no podía, manejarme con el estilo manual, aprender a rejugar con la iluminación y darme mayor libertad. Aún sigo usando esta cámara; siendo una DSRL, es lo suficientemente liviana para manejarla en las calles durante varias horas. Para la fotografía de calle, la Z50 sí fue un cambio del cielo a la tierra, dándome mayor versatilidad y permitiéndome ser más creativa.
¿Cómo utilizas la fotografía para contar historias y qué mensaje esperas transmitir con tu trabajo?
Una de mis grandes pasiones, y de hecho la razón por la que estudié derecho, es la promoción y protección de los derechos humanos. La fotografía se ha convertido en ese canal para poder visibilizar situaciones que a muchos les son ajenas, sensibilizar, crear conciencia y promover un cambio. De la misma forma, motivar a otros para que se conviertan en agentes de cambio en sus comunidades.
Para mi, la fotografía es un medio para motivar a las personas a apreciar las pequeñas cosas, no solo en lo cotidiano sino en la naturaleza y en todo lo que nos rodea; para motivar a la conservación y preservación de nuestro entorno.
Asimismo, encuentro en ella un medio para poner de relieve distintas realidades, historias e invitar a la reflexión. Pero más importante, un medio para conectar.
Yaisa Grassals Castillo
Yaisa Grassals Castillo
Yaisa Grassals Castillo
Yaisa Grassals Castillo
Yaisa Grassals Castillo

