RASTROS

Novembre Numérique 2026

Alianza Francesa de Santiago de los Caballeros

Un rastro es evidencia de que algo existió, pero no garantiza que permanecerá. Rastros reúne tres instalaciones que exploran la tensión entre la visibilidad, la memoria y la desaparición.

01 Privacidad condicional

Veinte códigos en la pared

02 Antes de las doce

Mercado Hospedaje Yaque

03 El archivo que desaparece

Fotógrafas dominicanas

Concepto y descripción de las instalaciones

Rastros es una propuesta expositiva que explora la memoria individual y colectiva a través de tres experiencias fotográficas y digitales.

La exposición fue creada especialmente para la Alianza Francesa de Santiago y para Novembre Numérique 2026. Lo que la hace única es que presenta la fotografía a través de distintas formas digitales: códigos QR, narración sonora, un recorrido audiovisual, una galería web y una proyección. Es un homenaje a la imagen fotográfica y a las distintas maneras en que hoy la vivimos.

En diálogo con la temática Entre les lignes de Novembre Numérique 2026, la exposición se vincula especialmente con el eje Passé recomposé, que invita a reflexionar sobre la transformación de nuestra relación con los archivos y la memoria en la era digital.

La propuesta parte de una inquietud personal de la artista: la fotografía nos permite conservar momentos que no volverán a repetirse, pero también nos enfrenta a preguntas sobre la visibilidad, el consentimiento, la responsabilidad y el futuro de las imágenes que producimos.

Un rastro es evidencia de que algo existió, pero no garantiza que permanecerá. Desde esta idea, Rastros explora la tensión entre la visibilidad, la memoria y la desaparición.

Las tres instalaciones representan distintas posiciones frente al acto fotográfico: ser fotografiados, fotografiar y preservar lo fotografiado.

Instalación I. Privacidad condicional

La memoria que otros construyen sobre nosotros

Una instalación compuesta por una pared de códigos QR invita al espectador a descubrir fotografías de la artista y registros visuales procedentes de plataformas como Google Street View.

A través de su teléfono, cada visitante accede a imágenes que plantean preguntas sobre la privacidad, la vigilancia cotidiana, el consentimiento y la manera en que nuestros espacios y nuestras vidas se incorporan a archivos visuales que no necesariamente controlamos.

Un código QR adicional permite escuchar una narración de la artista sobre la contradicción de vivir rodeados de fotografías personales mientras somos constantemente registrados por cámaras, plataformas digitales y otras miradas.

La obra reconoce las posibilidades de acceso que ofrece la tecnología, pero también invita a reflexionar sobre la responsabilidad que implica registrar y conservar la imagen de otra persona.

Pregunta central: ¿Quién construye nuestra memoria visual cuando no somos nosotros quienes tomamos la fotografía?

Instalación II. Antes de las doce

La memoria de lo cotidiano

Esta instalación toma como punto de partida el Mercado Hospedaje Yaque, principal centro de acopio agrícola de la región Norte de la República Dominicana, ubicado en Santiago de los Caballeros. Es un espacio de intercambio comercial, encuentros y rutinas que forma parte de la vida cotidiana de la ciudad.

Una fotografía de gran formato de su entrada se complementa con un recorrido audiovisual de aproximadamente 60 a 90 segundos, que permite al visitante conocer el mercado desde la perspectiva de la artista, escuchar sus sonidos y acercarse a sus dinámicas cotidianas.

La obra presta especial atención a las mujeres que cada mañana compran, venden, abastecen sus negocios y participan de la economía diaria.

Mediante un código QR, el espectador también podrá acceder a una galería fotográfica digital que amplía el recorrido y permite conocer otras imágenes e historias del proyecto.

La instalación propone reconocer el valor de los espacios que forman parte de nuestra vida diaria, pero cuya importancia muchas veces pasa inadvertida. Documentar el Mercado Hospedaje Yaque no significa anticipar su desaparición, sino reconocer su presente y la necesidad de cuidar los lugares donde se construye nuestra memoria colectiva.

Pregunta central: ¿Qué merece ser recordado de los lugares que habitamos todos los días?

Instalación III. El archivo que desaparece

La memoria que decidimos preservar

Esta instalación propone la creación de un archivo visual colectivo mediante una selección de fotografías de fotógrafas dominicanas, residentes en el país y en la diáspora.

Las imágenes, aportadas voluntariamente por sus autoras y con autorización escrita, formarán parte de una proyección digital que se transformará durante el período expositivo.

Al inicio, el archivo aparecerá completo. Progresivamente, algunas fotografías dejarán de mostrarse, hasta que, al finalizar la exposición, la pantalla quede vacía y aparezca el mensaje: 404: Archivo no encontrado.

Las imágenes originales no serán eliminadas. Su desaparición será únicamente visual y simbólica.

La instalación reflexiona sobre la fragilidad del acceso a los archivos y la importancia de preservar el patrimonio fotográfico, especialmente las miradas e historias de mujeres que no siempre han ocupado un lugar central dentro de los relatos culturales.

La tecnología permite reunir, compartir y dar visibilidad a este archivo colectivo. Su desaparición simbólica invita a reconocer que la memoria no se conserva por sí sola y que su permanencia requiere atención, organización y responsabilidad.

Pregunta central: ¿Quién se responsabiliza de conservar las imágenes que construyen nuestra memoria colectiva?

Relación con Novembre Numérique 2026

La exposición Rastros propone una interpretación de Entre les lignes desde la fotografía, la memoria y la preservación.

Las tres instalaciones establecen un diálogo entre la experiencia humana y las herramientas digitales, explorando cómo estas pueden ampliar nuestra capacidad de observar, documentar y compartir historias que merecen permanecer.

En lugar de presentar la tecnología como una amenaza o una solución definitiva, Rastros propone reconocer su potencial para construir y transmitir memoria, sin olvidar la responsabilidad humana que existe detrás de cada archivo.

La exposición invita a descubrir los rastros que forman parte de nuestra historia: las personas que aparecen en imágenes que desconocen, las rutinas de los espacios cotidianos y las fotografías de mujeres dominicanas que podrían perderse de nuestra memoria colectiva si dejamos de cuidarlas.

Tres instalaciones. Tres maneras de relacionarnos con la imagen. Una misma responsabilidad: recordar y preservar.

Jennyfer Parra

Artista y curadora